Ir al contenido principal

Entradas

¿Y qué has hecho?

Aunque tengo varias cosas que hacer, no quiero hacerlas. La pesadez ha tocado mis párpados, todo intento de movimiento ha sido aniquilado. No he dormido bien, no consigo conciliar el sueño, la duda del mañana carcome mis entrañas y llena con su pinche aura toda mi calma. ¿Qué haré? ¿Qué será de mí?  Y eso me lleva a otro tema: Detesto rotundamente la pregunta obligada "¿qué has hecho?" Cómo si realmente les importara, únicamente quieren que por cortesía les preguntes lo mismo para restregar todo su éxito en las narices de la fracasada. Y aunque les interesara mi vida, la respuesta es clara: nada. No, no tengo hijos, no me he casado, no tengo pareja, no me he titulado, no he aprendido a comunicarme con los muertos... No tengo una vida llena de falsas esperanzas y metas grabadas en la piel. Soy demasiado cobarde para dejarme y tocar fondo y demasiado comodina para apartarme de mi zona de confort. Pa

De perfiles y otros vicios.

 No debo revisar perfiles de personas que no conozco, aunque es grande la tentación. Entiendo que las redes sociales son una extensión más de la ficción, podemos inventar la vida del intelectual o del viajero que siempre quisimos tener aunque el único libro que hayamos leído fuese El Principito . Está en nosotros el decidir qué queremos mostrar y cómo lo queremos representar. Peeeero, esta entrada no es una apología de la ficción, es más un recordatorio: NO hacer conjeturas de la vida de las personas de los perfiles que veo en internet. NO , repite conmigo, ¡NO! Porque es normal autosabotearse al ver que la morra que fue aceptada en la convocatoria (quien además de bella, tiene amigos y sabe escribir), es mucho mejor que yo o que el tipo galán es médico, nieto y sabe cocinar, puede ser la pareja ideal. Estamos rodeados de imágenes, en términos domingueros, vivimos en una iconósfera en la que predominan los elementos visuales por encima de los escritos. La verdad, por consiguiente,...

¿Volví?

No he escrito porque he estado marchita . La calma pesa más que la tempestad. Resilientes los años pesan y ahogan en profunda melancolía las barcas de la esperanza. La muerte, el dolor y la enfermedad azota al mundo. Somos un llanto colectivo, víctimas y victimarios que esperan alivio y sueñan con el fin de la pandemia. * *.    .* ¿Para qué escribo? ¿Por qué escribo? Si soy un fracaso, una gran nada, un vacío, un silencio. Intento de todo, despertar con el corazón henchido de emoción por el nuevo día, probar una y otra vez, trabajar y esforzarme.  Siempre pierdo, nunca gano.  A fin de cuentas , ¿qué es el éxito y qué es el fracaso?  Me duele pensar que la escritura es la única meta, el único fin que he perseguido desde que aprendí a leer. Algunas nacemos para nunca salir de las sombras, para imaginar la bonanza en los días venideros, y ser como Villamil (muy a la Galdós), unas optimistas disfrazadas con la piel de la pesimista. En cada resignación se esconde, tí...

Así

Sin querer perderte de vista, pero con la fortuna de haberlo hecho, he cambiado para mal.... Supongo, si digo que para bien un coro de optimistas se alegrará aun mas por haber convertido a una pesimista recia en una inmaculada  esperanzadora. Me carga la vida u más me caga existir y llenarme de vacíos en los que tengo que trabajar para darle gusto a mí juventud y orgullo a mis padres. Esos pinches vacíos a los que mal ñlaman "metas" y "logros". Caramba, deberían darme un título por levantarme de la cama cargando mi estupida depresión y sobrepeso, pero eso, damas, se le conoce como "obligación". Estás vivo y tienes que hacer cosas para que cuando estes mas arrugado que un ano de elefante puedas presumir tus suntuosas experiências minúsculas. Buena mentira para disfrazar el hecho de que nadie sabe como funciona esto a lo que llamamos vida.

...

Acepté con la cabeza baja la celada, será inútil cualquier intento de huida. Si es posible escapar, no regresaré entera; en crudas memebranas, una a una destazadas, caminarán al son del dolor los restos mal nombrados: Yo. El despertar no será suficiente, castigo será seguir soñando con lo azotes del verdugo sin el goce carnal del sadismo. Así ando, sin andar mucho, retrocediendo, hundiendo en los hijares de la reconciliación navajas forjadas con mi necedad. Tengo agora de qué quejarme, he salido del marasmo, de la monótona oración del "no pasa nada" para nuevamente hacer de la desgracia venidera una aun peor poesía.

Música

Siempre me burlé de tus gustos musicales, te hacia llorar. ¿cómo se puede llorar por ello? Ahora que no estás, escucho las canciones que tanto insistías en que escuchara, ¿ironía? Lo más irrelevante fue prometer que jamás en la tinta de mis intentos de letras estarías, siéntete cómodo, sigues apareciendo en ellas y en cada melancolía del día. Eres un mal necesario, supongo, por el momento. Lo peor: Si nos vemos, actuamos como si la farsa del desconocimiento del otro permitiera aliviar este daño. Sufro en putrefacción cautiva. He intentado cultivar mi mente, fortalecer mi cuerpo, dormir y defecar en santa calma, ¿por qué sigo así?   Recuerdo que dejaste de escuchar nuestra música favorita porque te recordaba a mí, ¿tendré que negar la existencia de las cosas que una vez nos hicieron felices y que ahora son un insulto a la lógica de la felicidad forzada? Dejé de fumar… por breve tiempo, en cada cigarrillo te aspiraba e ibas penetrando cada célula sana de la corporalidad que...

Empezar?

Y lo más difícil es empezar de nuevo y reconstruirse con base en praxis aprendida de tus fracasos pasados. ¿Qué pasa si yo no aprendo? Me ha costado trabajo adaptarme, no soy persona de cambios, adoro la monotonía y el control, aunque así no lo refleje mi vida personal. Estoy emocionada, he de confesarlo, empezar de nuevo, reinventarme, sueno a comercial de aparatos quema-grasa, pero así me siento, pro primera vez he caído en la trampa del optimismo. * *      * ¿Estará bien creer en la bonanza? ¿Sentir la cornucopia en la mano? ¿Cuánto durará el efecto? ¿Qué tan tremendo será el putazo cuando vuelva al suelo? ¿Cuántas lágrimas derramaré? La felicidad es ingrata, pasajera voluble de la vida.